Boda Sandra y Adrian | Palacio de Miraflores | Sonrye Fotografia

Hay bodas donde todo sale exactamente como estaba planeado y otras donde el tiempo decide tener protagonismo. La boda de Sandra y Adrián en Palacio de Miraflores fue de las segundas, y sinceramente, no podía haber encajado mejor con ellos.

El 2 de mayo de 2026 amaneció lluvioso en Madrid. Cielo gris, lluvia constante y esa sensación de “a ver cómo evoluciona el día”. Pero lejos de agobiarse, Sandra y Adrián lo vivieron con total tranquilidad. Durante la ceremonia civil contaron algo muy especial: en la mitología vasca existen dos deidades que celebran el amor con lluvia y tormenta. Así que para ellos, cada gota era simplemente una forma más de celebrar lo que estaban viviendo. Y la verdad, después de escuchar eso, la lluvia pasó de ser un problema a convertirse en parte de la historia.

La ceremonia civil estuvo cargada de emoción. Fue una boda muy familiar, cercana y tranquila, de esas donde todo el mundo se conoce y cada palabra tiene peso. Hubo muchas lágrimas entre los invitados, abrazos largos y miradas que lo decían todo sin necesidad de hablar demasiado.

Sandra estaba espectacular con un vestido en palabra de honor elegante y sencillo con una falda fluida con mucho movimiento. Para cubrir los hombros una chaqueta de manga larga con encaje. Un look muy natural, sin excesos, perfecto para el estilo relajado y auténtico de la boda. Adrián, por su parte, llevó el traje de gala de la Guardia Civil, un uniforme oscuro de estilo militar con detalles dorados y puños rojos que le daba muchísima personalidad y encajaba perfectamente con el entorno clásico de Palacio de Miraflores.

Y aunque el día empezó pasado por agua, la fiesta terminó por todo lo alto. Después de la comida apareció una charanga que cambió completamente el ritmo de la tarde. Los invitados se vinieron arriba enseguida y aquello acabó convirtiéndose en una celebración divertida, espontánea y muy disfrutona. De esas fiestas donde nadie tiene prisa por irse.

En Sonrye Fotografía tuvimos la suerte de acompañarles durante todo el día, guardando cada momento con un reportaje de fotos y vídeo muy completo. Porque al final, más allá de la lluvia o del tiempo, lo importante es poder revivir todo lo que pasó exactamente como ocurrió: las lágrimas, las risas, los nervios y también esa tormenta.



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